Cuando te sientes motivado es porque en tu interior has descubierto un interés hacia una actividad que puede convertirse incluso en necesaria para ti. Este interés puede ser de tal intensidad que te impulsará a actuar para cubrir esa necesidad. Ahora bien: esa motivación puede tener una intensidad y una duración que varían según el tipo que estés experimentando.

Existen dos clases de motivación: la intrínseca, que perdura más en el tiempo y se basa en el disfrute de la tarea y en la superación personal, y la extrínseca, muy intensa pero menos duradera, caracterizada por las referencias externas, el reconocimiento del entorno, etc. Es importante experimentar las dos, pero la intrínseca es la ideal para adherir la actividad física y disfrutar de ella.

Según la teoría de la autodeterminación, el ser humano debe ser positivo, altamente activo, con propósitos de crecimiento personal y de implicación en su ambiente para gozar de un grado elevado de motivación, que esta está directamente relacionada con la variante intrínseca.

Para lograr este nivel de motivación te recomendamos algunas estrategias:


  1. Positividad: Refuerza y valora esas acciones que has realizado con efectividad y aprende de las que no has solucionado con la idea de que en el próximo intento lo conseguirás.

  2. Metas enfocadas en tu propia tarea: Olvídate de lo que hacen los demás y céntrate totalmente en lo que has aprendido y en tu ejercicio. La clave del éxito está en la propia superación.

  3. Objetivos alcanzables: Debes plantearte varios objetivos, que tengan cierta dificultad pero que sean accesibles. Es una forma de sentirte realizado después de un esfuerzo que te ha llevado a lograr (si no todos) algunos de tus objetivos.

  4. Implicación en la elección de las actividades: Aunque en tu gym o en tu zona de entrenamiento te organicen un programa, propone o realiza aquellos ejercicios o movimientos que más te motiven. Debes sentirte partícipe del proyecto.

  5. Conocer la finalidad de cada ejercicio: Debes saber cual es la pretensión de cada ejercicio para tener una percepción más positiva de la tarea y fomentar la autonomía.

  6. Relación social con tus compañeros: Los deportistas que se relacionan poco presentan altos niveles de desmotivación. Intenta empatizar con tus compañeros, escucha y propone diferentes ideas, intenta resolver los problemas en grupo, mantén buena relación con tu entrenador.


Esto te ayudará a integrar el deporte como un hábito de vida cotidiano y, gracias a ello, experimentarás una mejor autopercepción: te sentirás sano, capaz, feliz contigo mismo, con tu entorno y atractivo físicamente.


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