1. Estás siempre dolorido
  2. Un poco de dolor muscular después de un entrenamiento intenso es completamente normal, especialmente si no hacés ejercicio seguido o estás cambiando tu rutina. Pero si entrenás regularmente no deberías sentir dolor constantemente. Dependiendo del grupo muscular, deberías darle entre 24 y 48 hs a tus músculos para recuperarse entre sesiones de entrenamiento, y si todavía sentís dolor, es posible que te estés sobreentrenando. El sobreentrenamiento se podría definir como el estado en el que el atleta se ha estresado en repetidas ocasiones por el entrenamiento hasta el punto en el que el descanso ya no es suficiente para permitir la recuperación. Dolor muscular persistente, enfermarse más a menudo y frecuentes lesiones son síntomas de sobreentrenamiento. Afortunadamente, la recuperación es simple: ¡tomátelo con calma por unos días!

  3. Estás constantemente cansado o de mal humor
  4. Cambios de humor, depresión y fatiga son también indicios de que podrías estar sobreentrenando. La mayoría de nosotros hemos escuchado que ejercitar se supone que nos hace más felices, gracias a la liberación de endorfinas (una sustancia química que combate el estrés) en el cerebro. (Dato curioso: Las endorfinas también ayudan a evitar que notemos el dolor al ejercitar). Sin embargo, las endorfinas también se encuentran acompañadas por cortisol, una hormona del estrés. Y cuando los niveles de cortisol permanecen altos durante un período prolongado, se ve afectada la salud mental.

  5. Tu ritmo cardíaco es anormal
  6. Una de las mejores maneras de medir si te has estado sobreentrenando es chequear tu ritmo cardíaco. Tomá tu ritmo cardíaco en reposo y, si está por encima del normal, tu cuerpo no está realmente listo para un entrenamiento duro ese día. Esta es una de las mejores maneras de juzgar si estás listo o no para hacer ejercicio. Una frecuencia cardíaca más baja de lo normal también puede indicar sobreentrenamiento. Tratá de tomar tu ritmo cardíaco en reposo diariamente para averiguar qué es normal para vos.

  7. Estás duro todo el tiempo
  8. Si después de varios días de entrenamiento no podés agacharte y levantar algo del piso sin que crujan tus rodillas, puede que sea momento de tomártelo con calma por un tiempo. Si tu cuerpo no tiene la movilidad adecuada, se va a alterar tu patrón de movimiento. Hacer la misma actividad una y otra vez sin la recuperación adecuada puede causar lesiones. Se recomienda estirar en los días de recuperación para mantener el cuerpo ágil y evitar lesiones.

  9. Tu orina tiene un color amarillo oscuro
  10. Aunque la mayoría de las personas es consciente de la necesidad de mantenerse hidratado durante el ejercicio, muchos de nosotros empezamos a hacer ejercicio cuando ya estamos deshidratados. La orina es un indicador de que estamos demasiado deshidratados para empezar a entrenar. Los culpables más comunes incluyen tomar unas copas la noche antes y levantarse por la mañana y beber solamente café. ¿Pensás que podés rehidratarte mientras entrenás? No. Se necesitan al menos 45 minutos para que el cuerpo se recupere incluso de una deshidratación leve.


¿Qué es lo mejor de darte cuenta de estos síntomas? Es mucho más fácil relajarte, estirar y tomar agua, que recuperarte de una lesión o un sobreentrenamiento serio. Un poco de descanso y recuperación es justo lo que tu cuerpo puede necesitar.


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