1. Está bien pedir ayuda.
  2. Cuando entrás por primera vez a una clase, encontrá a tu instructor y pedile que te ayude a preparte. Es recomendable llegar 10 o 15 minutos antes para acomodarte antes de arrancar. Y tu instructor está ahí para ayudarte, especialmente en términos de posicionamiento. La forma apropiada es todo a la hora de evitar lesiones. Es el trabajo del instructor prepararte para el éxito: te dice dónde poner las manos, los pies y el cuerpo, donde se debe estar sintiendo el ejercicio, o cómo modificarlo por cualquier lesión o puntos sensibles. Si necesitás algo, hablá. No te quedes callado.

  3. Compararte con los demás no te hará sentir mejor o peor sobre ti mismo.
  4. Si te sentís inseguro tené en cuenta que todo el mundo está ahí por su propio bien, no para juzgar tu desempeño. A nadie le importa cómo te ves, que tenés puesto o que tan alto podés extender tu pierna. Todo el mundo está demasiado ocupado centrándose en su propio entrenamiento. Así que relajate y no te preocupes si no podés lograr cierta pose. Cada uno está en su nivel. Si todavía no te sentís seguro podés con un amigo o primero probar la clase en horas no pico.

  5. Frustrarse es parte del proceso.
  6. Los entrenamientos suelen estar diseñados para ser duros. Asistir a una clase nueva siempre supone un reto. Hay que tener paciencia, seguir intentando y, cuanto más practiques, menos frustrante será. Hagas lo que hagas, no abandones. La frustración puede ser el comienzo de una pasión, incluso si no lo reconocés al principio. La clave está en buscar signos de cambio. El dolor es el signo más evidente y, por lo general, el primero.

  7. Vas a querer comer algo antes. Seriamente.
  8. No te podés mover sin parar durante una hora sin haber alimentado tu cuerpo. Te vas a sentir débil. Uno de los snacks favoritos para comer antes de entrenar es la banana. Está llena de carbohidratos digeribles y cargada de potasio, que ayuda a mantener la función muscular

  9. La deshidratación le puede pasar a cualquiera. Y no es agradable.
  10. Tomar agua es fundamental para un gran entrenamiento. Después de todo, constituye alrededor de 2/3 de tu cuerpo. Olvidate de las bebidas isotónicas o aguas saborizadas, el agua siempre es mejor y, además, no tiene calorías. Llevá tu propia botella, el suministro de agua de cada centro puede variar.

  11. Hay días buenos y, también, hay días malos.
  12. Es importante recordar que el progreso no es necesariamente lineal. Habrá clases en las que podrás conseguir una resistencia que antes no habías alcanzado o lograr una nueva pose, y del mismo modo, habrá clases en las que no podrás alcanzar los mismos números o mover tus extremidades de la misma forma. Es totalmente normal. Recordá que habrá picos y valles. Disfrutá el viaje, y las recompensas mentales y físicas que conseguirás.


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