Mi nombre es Ariel Suárez, deportista, representante olímpico y mundial de la selección argentina de remo.

Mi comienzo en el deporte fue desde muy chico ya que mi padre, fanático del fútbol, tenía la paciencia y las ganas de que fuera alguna vez deportista y más aún futbolista. Todos los fines de semana me llevaba a jugar, pendiente de mí se tomaba el tiempo de enseñarme y entrenarme por su cuenta antes y luego de los entrenamientos (recuerdo que me levantaba muy temprano para que corriera así me entrenaría más que mis rivales).

Nací y viví en un barrio muy humilde de la localidad de San Fernando. Desde chico, para ayudar a mi familia, en mis vacaciones de la escuela tenía que trabajar en una panadería haciendo limpieza y demás cosas que se necesitasen. Durante el año hacía muchas cosas desde vender cosas al costado de la Panamericana (ej.: lombrices, sandías, artículos de pesca, etc.) hasta ayudar a mi padre a trabajar en jardinería. Pero bueno, no me quejo ya que eso forjo mis ganas de progresar y de ser buena gente y más aún de llegar a ser algún día deportista.

Llegando a mis 14 años tuve en la vida una falta muy importante ya que falleció mi padre, que era el sostén de la familia. Con mi madre a cuesta de la familia, mi hermano y yo tuvimos que salir a trabajar sea como sea, yo tuve que tomar la decisión de dejar el fútbol por falta de dinero y por salir a trabajar de alguna forma. Comencé a trabajar en una panadería desde abajo, limpiando latas y otras cosas, luego fui subiendo hasta llegar a ser panadero, pero no me alejé del deporte ya que en mis horas libres de noche me iba al gimnasio a hacer fierros (uno de mis sueños es ser físico culturista). Hasta la edad de los 20 años mi vida sería ser panadero pero el deporte y el auto rendimiento llegaron a mi vida, un entrenador que tuvo la visión en mí de verme como deportista y como remero me convenció después de que mis respuestas fueran NO. Terminó por convencerme y así tomé la mejor decisión de mi vida, meterme en el deporte, cuando ya todo el mundo decía que era muy grande para comenzar un deporte, cuando todos decían que no iba a llegar, me aferré a la gente que confiaba en mí (la familia y amigos) y así fue como comencé mi carrera deportiva como remero.

De no saber nada del agua, no saber nadar, nunca meterme al río (lo más próximo al río era cuando mi padre me llevaba a pescar) arranqué en la escuelita del club y actual club (Club de Remo Teutonia). Comencé remando con chicos de 12-15 años en botes muy grandes. En ese momento, aparte de trabajar en una panadería, estaba arrancando mis estudios secundarios (estudiaba de noche-adultos), trabajaba en las canchas de fútbol y era también seguridad de los boliches (patovica). Sólo estuve 4 fines de semana entrenando en la escuelita hasta que gané mi primer regata promocional. Al día siguiente pasé a entrenar con el equipo oficial del club y al año de haber comenzado a remar estaba representando a la selección argentina en un mundial Señor B en la ciudad de Linz, Austria, y desde entonces que soy parte de la selección argentina de remo hasta la actualidad.

Todo no fue color de rosas ya que en mi carrera tuve muchos momentos no tan buenos, muchas complicaciones por culpa del dinero pero mucho fortalecimiento por parte de mi familia, a quienes no les importaba si tenía o no alimento, ellos querían apoyar mi sueño (sin el apoyo de mi familia nunca hubiera podido llegar a donde estoy). En el año 2002 con la crisis de Argentina recuerdo comer sólo arroz sin nada con que acompañar, o fideos con aceite y sal, mi desayuno era mate cocido con pan de cualquier día, si tenía suerte de tener pan. En ese momento tan crítico en mi vida mi club me ayudó mucho ya que compraba semanalmente algunas cosas básicas para que un deportista se pueda alimentar como carne, leche, huevo, pan, etc. y así fui sobreviviendo.

Recién en el año 2003 al clasificar para representar a la Argentina en los Juegos Panamericanos SANTO DOMINGO 2003 tuve mi primer beca como deportista, no era mucho pero para comer alcanzaba ($300).

En el año 2005 quise progresar y arranqué la universidad paralelamente con el remo, pero sólo aguante hasta 2do año de la carrera ya que nuevamente por complicaciones económicas de descanso y de tantos viajes me di cuenta que no podía hacer ni una cosa ni otra bien (remar y estudiar). Tuve que tomar una decisión que me dolió mucho e ir por mi sueño (valoro mucho los deportistas que pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo, es posible, sólo que en mi caso es una cuota pendiente que espero algún día volver a retomar).

En estos momentos era uno de los mejores singlistas del país (remero individual), estaba entre los 10 mejores del mundo, finalista en World Cup, medallista panamericano, campeón sudamericano en todos los años, múltiples campeonatos argentinos y así y todo con grandes complicaciones de dinero ya que trabajaba y entrenaba.

En el año 2009, siendo el mejor remero del país y con una familia a cuesta, tenía que tomar la decisión de dejar de remar. Tuve la suerte de que una persona al conocer mi estado y enterarse que dejaría el deporte por falta de dinero me llamó y me dijo que él me daría una mensualidad por un año y eso fue un salvavidas enorme en ese momento. Ese año nació mi primer hija que fue uno de mis mejores logros.

Ya en el año 2010 con muchas ganas de seguir siendo el mejor de Argentina pero nuevamente el mismo problema, DINERO, tuve que tomar la decisión de hablar con el entrenador nacional y decirle que no podía viajar al campeonato ODESUR de Colombia porque no tenía ni para los pañales para mi hija, y que tenía que salir a buscarme un segundo trabajo sea como sea. Así fue como no fui a los Edesur y empecé a trabajar en otro gimnasio, pero justo ese año apareció algo que cambiaría el deporte en Argentina, EL ENARD. Ese gran cambio fue lo que me dio una gota más de oxígeno y me permitió seguir luchando hasta conseguir lo que soy ahora.

Desde el año 2010 mi vida deportiva cambió ya que tuve la suerte de que el entrenador de selección me juntara con mi actual compañero de bote, CRISTIAN ROSSO, y la aparición del ENARD. Desde entonces mi vida y carrera fue en aumento, sumado a que un club de Brasil (Vasco da Gama) me contratara para ser parte de su equipo.

Con Cristian nos fuimos conociendo y superando competencia tras competencia, aprendiendo de la escuela francesa (tuvimos la suerte de ir a entrenar junto a la selección francesa y eso fue el gran cambio deportivo que tuvimos). Comenzamos en el año 2011, luego de ir a Francia, siendo medallista (plata) en la World Cup de Alemania-Hamburgo, luego clasificando a los Juegos Olímpicos, después bicampeón Panamericano, luego a ser finalista olímpico, que por muy poco se nos escapó la medalla en Londres 2012. Ya en el año 2013 nos afianzamos entre los 6 mejores del mundo, quedando 5to mundialmente.

En estos momentos estamos entrenando gracias a la familia, que es el gran sostén, y al ENARD entre otras cosas por una meta aún mayor, “ser campeones del mundo”. Sólo depende de nosotros y si verdaderamente estamos convencidos sé que lo vamos a lograr.

En toda mi carrera deportiva he aprendido a pelear y luchar dentro del agua, eso lo llevo a la vida y a disfrutar cada momento de lo que hago.


Suárez, Ariel. Remero de la selección argentina.